Nací en 1947, en Tacuarembó. Me contaron que en esa época al Uruguay le decían «la Suiza de América». Mi padre lo repetía con orgullo: había trabajo, la escuela era para todos y la gente creía que el futuro iba a ser siempre mejor.
En el pueblo, igual, la vida era sencilla. Pocos tenían auto, la leche la traía el lechero en carro y el pan, el panadero. Las noticias llegaban por la radio y por el diario, que llegaba un día tarde.

